Nos gusta que nos vean, no obstante, preferimos ser transparentes y que veáis a través de nosotros.

No hay sostenibilidad sin transparencia. Creemos en el compromiso con nuestros clientes y en el derecho a saber lo que compran. Aquí contamos todo lo que tiene que ver con el proceso de fabricación de nuestros productos.

En FUKUROSHIKI nos esforzamos por encontrar materiales que respeten nuestros recursos naturales, así como a las personas implicadas en sus procesos de fabricación y desarrollo. También apostamos por colaboraciones locales y regionales que estén alineadas con nuestros mismos valores y objetivos.

Creemos en el diseño sin desperdicio. El diseño no es sólo el aspecto y la función de una cosa, sino también la interacción entre los procesos y el sistema. La creación de un ecosistema equilibrado de la tarea a resolver. La belleza del diseño sin residuos es que tiene que combinar todos estos aspectos, siendo sostenible, respetuoso con el medio ambiente y con las personas, pero también tiene que ser económicamente viable.

El diseño sin residuos es una cosa hermosa.

Además, queremos ser muy transparentes con nuestros procesos de diseño, producción y envasado. No somos perfectos y nuestros productos tampoco lo son, lo que si que podemos asegurar es nuestro compromiso con la transparencia. El afán de innovación nos empujará a seguir buscando productos sostenibles, formas de fabricación más eficientes y soluciones logísticas menos contaminantes.

¡Gracias! El equipo de FUKUROSHIKI.


El cuero que utilizamos para crear nuestro fukuroshiki es cuero reciclado. 

En los talleres donde se trata el cuero se generan una serie de residuos, entre ellos las llamadas rebajaduras, que son como virutas de piel, y que representan alrededor de un 20% aproximadamente de los residuos provenientes de esta industria.

Estos residuos no pueden ser reutilizados como tal y terminan en el vertedero, ya sea acumulados o incinerados, con su consiguiente impacto ambiental y social.

Sin embargo, sí se pueden reciclar y convertir en nuevas láminas de piel como hace nuestro proveedor en economía circular con varios talleres de piel cercanos aquí en España, convirtiendo así, un residuo en un material útil, duradero y de calidad. 

Gracias a su reciclaje y regeneración se evita el impacto ambiental que suponen unos 2.000.000 de Kg de estos residuos al año. 

Cada Fukuroshiki nos permite reciclar en torno a 2 kg ;), todo suma.

La piel reciclada que se obtiene tiene el mismo aspecto, tacto y olor que la piel natural. Esto se debe a que, para su obtención, se lleva a cabo el mismo proceso que se utiliza en las curtidurías, y se produce con la misma maquinaria y métodos que se utilizan con la piel original, con la diferencia de que nuestro proveedor y el material cuentan con las certificaciones Estandar de Cuero Oeko-Tex  y GRS (Estándar Global de Reciclado), lo que demuestra su compromiso con la sostenibilidad y determina una gestión industrial responsable y ecológica.

Todo el proceso de fabricación implica el uso de grandes cantidades de agua, es una realidad, lo único que podemos hacer nosotros es trabajar con empresas que se esfuerzan por minimizar cualquier impacto. En este caso concreto cuentan con instalaciones en continua innovación y desarrollo, con una producción en círculo cerrado, para ejercer el control sobre los residuos generados y protección del medio ambiente. Además, también cuentan con su propia planta de tratamiento de aguas, gracias a la cual reutilizan aproximadamente el 80% del agua que utilizan.

Por otro lado, su compromiso con la transparencia hace que las analíticas de agua de nuestro proveedor sean de libre acceso al público.

Este material es el que utilizamos para fabricar la bolsa base (fukuro), partes del furoshiki, así como la bolsa protectora de diseño elaborada con Ellas lo bordan para FUKUROSHIKI. También en nuestra etiqueta colgante, subproducto, por cierto, de la reutilización de los restos sobrantes de dicha bolsa. Una bonita forma de optimizar nuestros recursos y reducir nuestros residuos de producción.

La bolsa de tela que se acopla a nuestro bolso base se denomina furoshiki y está creada, con algodón orgánico, en su mayor proporción, y con cuero reciclado, en menor proporción.

Nuestro Furoshiki está hecho de la manera más sostenible y justa para sus trabajadores, y esto está garantizado por la certificación GOTS (Global Organic Textile Standard) que tiene el algodón orgánico elegido.

Os compartimos el proceso por si es de vuestro interés. Hay varios puntos significativos en la cadena de valor o producción textil.

1. Todo comienza con la plantación, el cultivo y la cosecha del algodón orgánico, en el que no se utilizan pesticidas ni fertilizantes químicos, facilita, considerablemente, reducir la huella ecológica en comparación con el cultivo de algodón convencional. Esto favorece la protección del suelo, la naturaleza y la salud de sus trabajadores.

2. El consumo de agua del riego de un cultivo de algodón orgánico, procede de hasta un 80% de agua de lluvia, por lo que no supone un consumo extremo de este valioso recurso en su producción, ya que no se cultiva en zonas áridas.

3. Posteriormente se procede a su hilado, tejido y acabado textil. Este último incluye pretratamientos como el mercerizado o el encogimiento, procesos de coloración y, finalmente, el acabado. Por supuesto, todos estos pasos se llevan a cabo exclusivamente de acuerdo con las estrictas directrices de GOTS. (En nuestro caso, elegimos algodón 100% orgánico y sin teñir, para reducir aún más nuestra huella hídrica).

4. Una vez alcanzado este punto, la mercancía se somete a un doble control. La primera, en el lugar de producción correspondiente y la segunda en el laboratorio de Alemania. Además, se realiza una verificación adicional, de la mercancía final, en la ubicación del almacén.

5. Por último, llegamos al envío del tejido, que se realiza de la forma más neutra para el clima, lo que significa que en todos sus envíos se miden, reducen y compensan las emisiones de gases de efecto invernadero.

Quizá os choque encontraros con una parte de la transparencia de Fukuroshiki dedicada a algo tan nimio, en apariencia, como son las etiquetas, pero nuestro empeño por alcanzar ese 100% en sostenibilidad nos lleva hasta este punto.

Nuestras etiquetas de composición y marca (las que llevan nuestra marca FUKUROSHIKI) están fabricadas y diseñadas aquí, en España, con poliéster 100% reciclado y garantizadas por una de las certificaciones líderes en cuanto a procesos de fabricación de materiales reciclados, la GRS (Estándar Global de Reciclaje).

Elegimos fabricar nuestras etiquetas en colaboración con una empresa de tejidos reciclados y certificados para poder asegurar su trazabilidad y cercanía, conllevando con ello un control y reducción de la huella de carbono generada, además de darnos la oportunidad y satisfacción de poner nuestro granito de arena para ayudar a reducir las acumulaciones de residuos plásticos en nuestros mares.

Es un detalle que no suele existir en otros productos, y es que hemos querido ir un paso más allá, y en lugar de utilizar las típicas etiquetas de dudosa procedencia, las hemos fabricado y diseñado aquí, en España, independientemente del esfuerzo que conlleva realizar este tipo de productos para que sean 100% sostenibles. 

Nuestro compromiso nos hace ser lo más minuciosos posibles con nuestros valores por la sostenibilidad y además poder ser transparentes contigo y compartir los procesos, como nos gusta que hagan con nosotros. 😉

Hemos cuidado cada detalle en cuanto a sostenibilidad y diseño para nuestro Fukuroshiki, por eso los herrajes, fornituras y botones utilizados en él están diseñados para tener una vida útil muy larga y sin perder la estética del primer día, debido a su alta resistencia. También apostamos por la cercanía de los proveedores, intentando reducir la huella de carbono.

En cuanto a herrajes y fornituras optamos por utilizar Zamak, una aleación de metales cuyos componentes principales son el zinc, el aluminio, el magnesio y el cobre en una pequeña proporción. Y sí, también los obtenemos localmente, del sur de España (Ubrique).

La importancia de este material es que es reciclable y no pierde propiedades al ser reutilizado. Por otro lado, es un material homologado por la normativa vigente en materia medioambiental y sanitaria, principalmente por sus propiedades hipoalergénicas. Esto significa que cumple con el control de metales potencialmente dañinos para nuestra salud y la de nuestros ecosistemas, por lo que también es un material libre de níquel.

Luchamos por conseguir un diseño sin desperdicio en cada detalle.

Los botones que ves en nuestro furoshiki están creados, en España, por una empresa comprometida con la reducción, la reutilización y el reciclaje. Y están hechos de poliéster reciclado de otros botones y tienen el certificado  GRS (Global Recycled Standard) que lo acredita y además el certificado OEKO-TEX Standard 100.

Elegimos el reciclaje y la reutilización de materiales como forma de preservar y revitalizar nuestro medio ambiente y nuestra sociedad. Por eso hemos apostado por la piel reciclada para crear nuestro FUKUROSHIKI, porque es posible crear productos acordes a estos valores.

Nuestro compromiso con la sociedad, el medioambiente y la sostenibilidad no pasan solo por la utilización de la piel reciclada o porque la bolsa protectora resultante pueda ser reutilizada para lo que se quiera, sino por colaborar con un taller comprometido con los valores sociales y cercano a nosotros, ELLAS LO BORDAN. Este taller está mediado por una fundación que ayuda a la reinserción social de mujeres en situación de exclusión y maltrato.

También nos ocupamos de que los materiales de papel (kraft) y cartón que utilizamos sean 100% reciclados y reciclables. Para la impresión sólo se han utilizado tintes al agua. Buscamos materiales que respeten el uso de los recursos de nuestro planeta y que sean funcionales. Por eso nuestra bolsa de envío es resellable y reciclable.

OEKO-TEX  Leather Standard.

Es un sistema de pruebas y certificación estandarizado a nivel mundial para el cuero y los artículos de cuero en todas las etapas de producción. Desde los productos semiacabados (wet-blue, wet-white, etc) hasta los productos acabados. Demuestra que el artículo etiquetado ha superado con éxito una prueba de sustancias químicas nocivas para la salud. Los criterios de análisis y los valores límite son estrictos e incluso superan las especificaciones nacionales e internacionales vigentes. Además, actualizan los criterios cada año, teniendo en cuenta las innovaciones científicas y los cambios en la legislación.

Cabe destacar en este punto que, además, nuestro proveedor de piel reciclada cumple con el reglamento REACH sobre registro y restricciones de sustancias y productos químicos. Otra garantía de su compromiso con la protección de la salud humana y el medio ambiente. Esta certificación corresponde a nuestra piel reciclada, utilizada tanto en nuestra bolsa base, como en la bolsa fabricada con Ellas lo Bordan, así como en parte del furoshiki y nuestra etiqueta de marca.

GRS (Global Recycled Standard).

Se trata de una certificación internacional, completa y voluntaria, diseñada para satisfacer las necesidades de las empresas que buscan verificar el contenido reciclado de sus productos (tanto acabados como intermedios), y verificar las prácticas sociales, medioambientales y químicas responsables en su producción. Los objetivos de la GRS son definir los requisitos para garantizar la exactitud de las declaraciones de contenido y las buenas condiciones de trabajo, y que se han minimizado los impactos químicos. Esta certificación concierne a nuestro cuero reciclado, al tejido utilizado para hacer las etiquetas de composición y las etiquetas de la marca, así como a los botones que puedes ver en nuestro furoshiki.

GOTS (Global Organic Textile Standard).

Certificación que tiene el tejido de algodón 100 % orgánico que hemos utilizado en la producción del furoshiki. 

GOTS es una certificación de alto nivel reconocida internacionalmente que realiza un riguroso seguimiento del procesamiento del tejido orgánico, desde su cultivo hasta la obtención del material final. Esto nos da la seguridad de utilizar un producto que es fuente de responsabilidad social y ecológica.

FSC (Forest Stewardship Council).

La certificación FSC garantiza que la madera, el papel y otros derivados forestales que llevan este sello proceden de bosques y plantaciones bien gestionados según estrictas normas internacionales de sostenibilidad.

Cuando ves este sello en un producto, demuestra una gestión sostenible ejemplar de los bosques de los que procede, así como las mejores prácticas para las cadenas de suministro de un producto forestal, desde el bosque hasta la fábrica y todo el camino hasta el consumidor. Esta es la certificación que tiene el material de papel utilizado para el embalaje y envío de nuestros productos.

OEKO-TEX STANDARD 100.

Este certificado es el que ostentan los botones que hemos utilizado en nuestro furoshiki.

Y significa que los botones reciclados utilizados han pasado con éxito y cumplen con los requisitos ecológico-humanos del STANDARD 100 by OEKO-TEX sobre las sustancias que podrían ser nocivas para la salud y que superan las condiciones exigidas tanto a nivel nacional como internacional.

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